El Sábado fue un día especial, sobre las 13 horas intentamos celebrar el culto pero no pudimos y se celebró cuando volvimos a casa de madrugada, sobre las doce de la noche.
Fue igual al resto de días pero quizá estábamos un poco cansados y debido a la hora ni las campanas de inicio, ni las de final, sonaron con la fuerza que suelen hacerlo.
Leimos el evangelio del día, donde se nos repetia que Dios es un Dios de vivos y no de muertos. Mas que dar gracias pedimos perdón por los comportamientos orgullosos que muchas veces tenemos y pedimos a Maria Bendecia que nos de fuerza para no ser así.
La oración final fue preciosa, breve pero preciosa.
No hay comentarios:
Publicar un comentario