El pasado Miércoles cuatro de Noviembre tuvo lugar en nuestra capilla el culto de oraciones del mes de Noviembre.
Hoy nos reunimos ante nuestros titulares para honrar la memoria y para elevar nuestras oraciones por todos aquellos seres queridos que nos han precedido en el camino de la vida y que ya descansan en la paz del Señor.
En el nombre del Padre, del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
Y es que la vida terrenal es un peregrinaje breve, un destello de luz donde el amor que sembramos se convierte en nuestra verdadera huella eterna. Hoy traemos a la memoria el rostro, la voz y la presencia de quienes compartieron con nosotros su tiempo, sus alegrías y sus tristezas.
Por todos aquellos fieles difuntos que participaron en la vida y desarrollo de esta corporación.
Jesus dijo: "No temáis, porque yo estoy con vosotros; el amor es más fuerte que la muerte y la esperanza trasciende el dolor del adiós."
Así que en esos momentos oscuros, tristes y silenciosos, miremos hacia atrás no con la amargura de la ausencia, sino con la profunda gratitud por el don de sus vidas. Cada lección que nos dejaron, cada abrazo sincero y cada gesto de bondad permanecen vivos en nuestros corazones. En el gran libro de la existencia, ningún acto de amor se pierde jamás; todo queda guardado en la memoria infinita del creador.
Así que oremos juntos por el descanso eterno de todos nuestros difuntos que ya partieron, para que el Señor los tenga en su paz y les otorgue el descanso etermo. Roguemos al Señor.
Por todos aquellos que sufren la soledad o el dolor de la pérdida, para que encuentren consuelo en la certeza de la resurrección. Roguemos al Señor.
Por nosotros mismos, caminantes en este mundo, para que sepamos valorar cada instante y vivir con rectitud, bondad y amor al prójimo. Roguemos al Señor.
Que el Dios de toda gracia, que nos ha dado el privilegio de amar y ser amados, fortalezca nuestros pasos en la hora de la prueba. Que la paz que sobrepasa todo entendimiento habite en nuestros corazones y que la memoria de nuestros difuntos sea siempre un faro de luz que nos guíe hacia la bondad.
Amén.














